Lo que estoy sintiendo es un dolor profundo, como una traición por parte de San Lorenzo. La manera en que manejaron mi salida me ha dejado devastado. Después de todo lo que le di a este club, no imaginé que terminaría así. Durante años, puse todo mi corazón en cada partido, en cada entrenamiento, y en cada momento en el campo, siempre entregando lo mejor de mí para el equipo y sus hinchas.
Pero ahora, que me echen así, sin ningún tipo de reconocimiento ni apreciación, se siente como una bofetada en la cara. Es difícil entender cómo un club al que me entregué completamente me puede tratar de esta manera. No hay cierre, ni un verdadero reconocimiento de lo que he aportado a lo largo de los años. En cambio, me están echando sin ni siquiera un adiós apropiado.
Nunca imaginé que las cosas terminarían de esta manera, especialmente después del vínculo que construimos con el tiempo. Me duele ver que la lealtad y el compromiso no parecen importar cuando se toman decisiones a puertas cerradas. Mi corazón sufre por cómo está cerrando este capítulo, y es difícil sacudirme la sensación de traición. Di todo, y a cambio, no me queda más que decepción.